Quería contar una situación que pasé hace tiempo cuando estaba en la Unidad de Neumología del Hospital Clínico (Valencia). Todavía podía caminar, conducir y poco más.
En la habitación de enfrente, había un enfermo de ELA que estaba en unas condiciones muy críticas para mí. Dependía totalmente de su familia y de máquinas para poder vivir, pues tenía la traqueo.
Unos días después, fui a la asociación ADELA con mi mujer y mis hijos para hablar con la psicóloga y salió el tema de las decisiones de última hora. Yo no comprendía cómo una persona, en las condiciones como las de aquel señor del Clínico, seguía luchando por vivir. ¿Cómo tenía ganas de sobrevivir de esa manera sin poder aprovechar todo lo que existe en este mundo?.
Unos meses después, estando en el hospital, tuve una parada respiratoria. Los médicos me preguntaron si quería que me hicieran la traqueotomía o no, pues serían sólo minutos los que estaría en este mundo. Y pensé: si aquel señor seguía aguantando, ¿por qué yo no?. Respondí que sí.

Ahora SÍ que lo entiendo. Entiendo todo viendo el amor que recibo y siento de la familia. Aunque he condicionado su forma de vivir, ellos están ahí.
Gracias a decidir que sí, pude vivir y ver a mi hija ser Fallera Mayor y a mi hijo casarse. Fueron unos días que disfruté muchísimo, por lo que pensé en que me hubiera perdido toda esta felicidad vivida por una máquina.
Si tengo que dar mi opinión a alguna persona que esté en duda cuando le toque decidir, le diría que pruebe sin miedo. Lo más seguro es que note mejora en la forma de vivir.
Agradezco a los amigos que me dan ese ánimo y apoyo. En algunos casos, me han sorprendido con su visita, pues hacía tiempo que no nos veíamos.
Y al contrario. Otros han desaparecido de mi vida, a mi pesar. Sé que es por miedo a verme en el estado que me encuentro. Es muy duro para ellos ver a un amigo de toda la vida en este estado. Sé que recuerdan los años que pasamos, que vivimos juntos. Esos años que disfrutamos desde nuestra juventud.
Los entiendo. Disfrutaría sólo con verlos. Aunque fuera desde lejos. Que no pudieran verme. Que no sufrieran. Pero disfrutaría viéndolos.
Y estoy aquí. Y aquí estaré para conseguirlo.
J. Vicente Duart















